¿Alguna vez has sentido que conocías una ciudad antes de haberla visitado?
Los destinos literarios pueden hacer que eso ocurra. Un libro puede llevarnos a recorrer una calle, conocer una cultura, descubrir una época o imaginar cómo es la vida en un lugar que se encuentra a miles de kilómetros de distancia.
Viajar a través de los libros no sustituye la experiencia de conocer un lugar, pero puede ser una de las mejores formas de acercarnos a él antes de hacer la maleta.
Desde las calles de Dublín hasta los barrios de Lagos, pasando por Nueva York, Tokio y Melbourne, estas cinco historias nos muestran que la literatura también puede ser una forma de viajar por el mundo.
1. Dublín, Irlanda — Ulises, James Joyce

Hay ciudades que aparecen en una novela como escenario. En Ulises, James Joyce hace algo mucho más interesante: Dublín se convierte prácticamente en uno de los personajes de la historia.
La novela transcurre durante un único día, el 16 de junio de 1904, mientras seguimos a Leopold Bloom y Stephen Dedalus por diferentes lugares de la ciudad.
Calles, pubs, edificios, puentes y barrios forman parte del recorrido.
Leer Ulises puede convertirse así en una manera particular de conocer Dublín: no solamente como una ciudad irlandesa, sino como un conjunto de lugares cargados de historias.
La relación entre la novela y la ciudad es tan importante que cada 16 de junio Dublín celebra Bloomsday, una jornada dedicada a la obra de Joyce.
Un libro puede convertir una ciudad en una ruta.
2. Nueva York, Estados Unidos — El gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald

Nueva York ha sido escenario de innumerables historias, pero pocas novelas capturaron como El gran Gatsby la fascinación por la ciudad durante los años veinte.
F. Scott Fitzgerald nos lleva a una época marcada por el jazz, las grandes fiestas, el dinero, el lujo y una sociedad que parecía estar persiguiendo constantemente algo más.
Aunque buena parte de la historia transcurre también en Long Island, la novela está profundamente conectada con el imaginario de Nueva York y con los contrastes de la región.
Es una ciudad que podemos visitar hoy, pero que la literatura nos permite contemplar desde otra época.
Leer también puede ser viajar en el tiempo.
3. Tokio, Japón — Tokio Blues, Haruki Murakami

Tokio puede parecer una ciudad difícil de abarcar.
Millones de personas, trenes, barrios, luces, restaurantes y una mezcla constante entre tradición y modernidad.
En Tokio Blues, Haruki Murakami presenta una Tokio mucho más íntima.
La ciudad aparece vinculada a los recuerdos, la juventud, el amor, la pérdida y la búsqueda de identidad.
En lugar de mostrarnos solamente los lugares turísticos, la novela nos permite acercarnos a cómo se siente vivir en una ciudad como Tokio.
Y esa es una de las posibilidades más interesantes de la literatura de viajes:
No solamente conocer dónde está un lugar, sino intentar comprender cómo se vive allí.
4. Lagos, Nigeria — Americanah, Chimamanda Ngozi Adichie

Para conocer un lugar también necesitamos conocer las historias de quienes lo habitan.
Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie, nos lleva entre Nigeria y Estados Unidos a través de la historia de Ifemelu y su experiencia con la identidad, la migración, las relaciones y el regreso a su país.
Lagos adquiere especial importancia cuando Ifemelu vuelve a Nigeria.
La ciudad aparece como un espacio lleno de movimiento, contradicciones, relaciones sociales y cambios.
Más que mostrarnos una postal turística de Nigeria, la novela permite acercarnos a una experiencia cultural y humana.
Y quizás ahí está una de las grandes ventajas de viajar a través de la literatura:
podemos conocer un lugar desde la mirada de alguien que realmente lo vive.
5. Melbourne, Australia — The Rosie Project, Graeme Simsion

Nuestro último destino nos lleva hasta Australia.
The Rosie Project, de Graeme Simsion, está ambientada en Melbourne y utiliza la ciudad como escenario para la historia de Don Tillman, un profesor de genética que decide desarrollar un cuestionario para encontrar a su pareja ideal.
Melbourne aparece como una ciudad contemporánea, multicultural y llena de espacios cotidianos.
No necesitamos que una novela esté llena de monumentos para sentir que estamos viajando.
A veces basta con entrar en sus calles, restaurantes, universidades y barrios a través de los personajes.
La literatura también puede mostrarnos cómo se siente una ciudad en la vida cotidiana.
🌎 Cinco destinos, cinco formas de viajar
Dublín nos invita a recorrer una ciudad.
Nueva York nos permite viajar a otra época.
Tokio nos acerca a otra cultura y otra forma de experimentar una ciudad.
Lagos nos permite conocer historias de identidad, migración y pertenencia.
Y Melbourne nos muestra la vida cotidiana de una ciudad al otro lado del mundo.
Cinco destinos. Cinco libros. Cinco maneras diferentes de viajar.
Porque quizá esa sea una de las cosas más fascinantes de la literatura: un libro puede llevarnos mucho más lejos de lo que imaginamos.
📖 Viajar puede comenzar con una página

No todos los viajes comienzan en un aeropuerto.
Algunos comienzan con una historia.
Con un personaje.
Con una ciudad que nunca hemos visitado.
Con una cultura que queremos comprender.
O con un libro que nos hace pensar:
“Algún día quiero conocer ese lugar.”
En Books & Travel creemos que leer también es viajar.
Y que cada libro puede ser el comienzo de un nuevo destino.
¿Qué destino conociste primero en un libro?
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